Mientras descansaban al lado del manantial, Simón se acordó de la historia de la Fuente de la Negra.(…) Simón contaba a los negros que el amigo del cura era un hombre que, como muchos en aquella época, se había enriquecido en América en negocios relacionados con la esclavitud. Como hacían muchos españoles después de al´gun tiempo amsndo fortuna en aquellas tierras, retornaban a la Península enriquecidos, con servidumbre y esclavos. Indianos llamaban a los retornados con fortunas. Con el dinero que consiguió el amigo de Ceballos, se hizo propietrio de las fincas, tierras, ganados, caminos, fuentes y manantiales de aquel lugar. Una vez dueño de todo ese inmenso territorio, arrendaba algunas de sus tierras a los campesinos y habitantes de las aldeas.

Ocurrió que durante varios años azotó aquel lugar una terrible sequía y todos los manantiales se secaron, menos el de la Fuente de la Negra, que seguía manando en abundancia, pero estaba dentro de los terrenos proiedad del indiano y los campesinos no podían coger agua de allí.

El indiano tenía una esclava negra que a diario iba a la fuente a por agua para él y su familia. La negra, sin que su propietario supiera lo que estaba haciendo, dejaba cántaros de agua en las puertas de las chozas de los campesinos. Las gentes de aquel lugar querían a rabiar a la negra. Sabían a lo que se exponía si el indiano se enteraba. En los momentos más duros de la sequía dejaba dos veces agua a los campesinos; una durante el día y otra de noche, cuando la aldea dormía.

El día que la negra murió, todos la lloraron. Su ejemplo de mujer que se jugaba la vida por ayudarlos quedó en su memoria para siempre. Hasta el punto de que muchos afirmaban haberla visto varios años después de su muerte. Al alba, cuando comenzaba a despuntar el día, los vecinos veían a la negra sacando agua y vertiéndola en los cántaros que les dejaba. La leyenda continuó hsta nuestros días.

Las Negras de la Inmaculada, Jesús Cosano. Subida por Dámaris G.

Fuente de la Negra, Jaén.